martes, 4 de mayo de 2010

SER COMO EL BAMBÚ



Los que no somos agricultores, también sabemos, que para cosechar algo bueno necesitamos de tres ingredientes básicos: Buena semilla, buena tierra, y riego amoroso.
Es obvio, igualmente, que no ayuda la impaciencia. No es aconsejable estirar las plantas (para que crezcan más deprisa)
Hay un cultivo que ayuda a desarrollar la virtud de la paciencia y es el bambú japonés.

Cuando siembras las semillas, por más riego y dedicación que le pongas, pasa y pasa el tiempo y no sucede nada. Pasan los meses, pasan los años y tú sigues esperando. . . . . Pasan siete largos años.
Después, de improviso, en unas pocas semanas, las plantas crecen 30, 40 metros o más Durante todos estos años, en los que parece que nada sucede, la planta genera bajo la tierra un sistema, complejo y perfecto de raíces; que después le permitan sostener ese crecimiento vertiginoso.
En la vida, muchas veces, ocurre como en el cultivo del bambú.
Trabajamos en un proyecto que no acaba de arrancar, visualizamos soluciones que no se materializan. . . . nos desesperamos preguntándonos ¿Qué estamos haciendo mal?.
Y es que la vida tiene su propio ritmo que no podemos forzar, hay que adaptarse. El éxito puede depender de la paciencia que tengamos.
La espera puede ser necesaria para que todo suceda en el mejor momento para nosotros.
Querríamos soluciones rápidas, todo va muy deprisa; pero el crecimiento interno y la maduración requieren su tiempo. Y es muy triste tirar la toalla, porque podríamos estar a punto de conseguir nuestras metas, con un poquito de resistencia de más.
Ante la frustración que nos genera, encontrarnos con situaciones en las que no podemos hacer nada más que esperar. Hay que recordar que podemos ser como el bambú y estar creando las bases para sostener el éxito que va a materializarse.
Todo ocurre en el momento justo.

Preparémonos serenamente, para todo lo bueno que está por venir.

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